EL NEGOCIO DE ADELGAZAR : CONSIGUE QUE VUELVAS A ENGORDAR

La  obesidad se ha convertido al mismo tiempo en una pandemia y en el gran negocio del siglo. Con intenciones "curativas", surgen a cada momento nuevas dietas y métodos de adelgazamiento, a cada cual más llamativo, sin contar los riesgos que muchos de estos planteamientos suponen. Cada cierto tiempo se difunden dietas no recomendadas, que se anuncian como la última novedad para conseguir el reto: adelgazar. El resultado no es otro que el contrario al anunciado: recuperación del peso perdido y dependencia emocional por las dietas. Conclusión: siempre con sobrepeso y toda la vida a dieta.
La comunidad científica considera que este tipo de dietas, así como las de "bajo contenido calórico" (800-1200 Kcal), deben prescribirse siempre bajo supervisión y control médico continuo. Por lo general, son preparados comerciales líquidos o en polvo que se reconstituyen con agua o leche. Aunque la composición nutritiva de los preparados es muy completa en nutrientes esenciales (aminoácidos, ácidos grasos, vitaminas, minerales y oligoelementos), su valor energético es tan reducido, que explica la limitación de su uso..
Por los efectos secundarios que conllevan y el riesgo asociado que supone una restricción energética tan estricta, este tipo de abordajes están indicados en casos excepcionales de obesidad (IMC>30 kg/m2) con una patología asociada que requiera una pérdida de peso más rápida que la conseguida con un tratamiento tradicional (dieta hipocalórica equilibrada). Así se expresa en el Consenso FESNAD-SEEDO 2011 "Recomendaciones nutricionales basadas en la evidencia para la prevención y el tratamiento del sobrepeso y la obesidad en adultos". Por este motivo, intervenciones dietéticas tan drásticas no estarían indicadas como una solución terapéutica para personas con sobrepeso.
Hacer dieta de pocas calorías durante un tiempo prolongado o de manera intermitente año tras año tiene como resultado el "efecto yo-yo" o "efecto rebote". Este implica una pérdida muy rápida de peso unida de forma irremediable a la recuperación de los kilos perdidos y, peor aún, al aumento de grasa corporal. El resultado de estas prácticas dietéticas es contraproducente para la salud física y también mental.